El popular conductor, animador, periodista y vendedor de municiones Baby Etchecopar fue salvajemente agredido en su casa.
La inseguridad no cesa. Y empieza a golpear a gente aria. A gente que no posee colores varios en sus facciones. Esta vez fue Baby Etchecopar, alguien que no lo merecía, a diferencia de un sinfín de pobres que a diario conocen el sabor del plomo. Esta vez se metieron con alguien que importa. Y nos duele a todos.
El carismático líder de masas se encontraba en casa rodeado de afectos, como cualquier cristiano de ley. Y ahí es donde fue sorprendido por estos mal vivientes. Tenían tez oscura, optaban por escatimar el uso de las “s” y lucían drogados, porque siempre lucen así. Baby intentó congeniar con ellos, apelando a su calle y su entendimiento de los códigos “tumberos”, que adquirió al leer libros sobre delincuencia y seres inferiores. Uno de esos libros se llama “Mein Kampf”, y es un conocido best seller, cuestionado por unos pocos.
Pero el entendimiento no fue posible, dado que éstos adictos al vino en cajita no entienden de razones. No logran comprender éste hermoso sistema capitalista que los excluye y los pone en la vereda opuesta. Entonces reaccionaron violentamente, algo habitual en ellos cuando no les hacen caso o cuando les niegan una banana. El pobre Baby, para proteger a su familia y a su orgullo por sobre todas las cosas, no pudo optar por una solución que evadiera responder y repeler. Porque sólo enérgicamente se puede conseguir la paz. 10 vainas servidas calibre 9 milímetros, ocho calibre 40, proyectiles deformados, y tres armas: una pistola Glock 40, un revólver 357 Magnum, otro calibre 38. Sólo esto usó para defenderse. Una mínima porción de su arsenal privado. Y aun así lo acusan de fascista. ¡Qué tiempos locos vivimos!
Por suerte, podemos hablar de que Baby sólo recibió tres disparos, pero la gran noticia gran es que un delincuente falleció, así que podemos gritar a viva voz: ¡uno menos!. Su hijo, Federico, fue gravemente herido, pero se está recuperando, lo cual constituye una noticia alegre, pero no deja de ser un impedimento para que Etechecopar pudiera lanzarse como el nuevo (
casi) Ingeniero Blumberg. Confiamos en que no faltará oportunidad.
Distintas personalidades del mundo democrático y republicano, como el propio Blumberg, Eduardo Feinmann y Oscar González Oro, se hicieron presentes para saludarlo y demostrar que nuestros amigos dicen mucho de nosotros mismos, dicen lo que somos. Y en el caso de Baby, no sólo sus amigos, sino su accionar, así como todos sus programas, lo pintan de cuerpo entero. Como el extraordinario ser humano que es, claramente distinto al resto.